jueves, febrero 19, 2026
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Contaminación en la Presa de Hatillo extingue pesca en Cotuí

La pesca era la actividad económica principal y la mayor fuente de empleo para cientos de familias que residen en los alrededores de la Presa de Hatillo, ubicada en el distrito municipal de Quita Sueño, en el municipio de Cotuí, provincia Sánchez Ramírez.

Sin embargo, la mayoría de las personas que realizaban este oficio para llevar el pan a sus mesas, han tenido que abandonarlo, debido a la contaminación que ha inundado las aguas de este acuífero, extinguiendo la biodiversidad que allí se reproducía. “Ya no hay peces, ya ni siquiera se ven pajaritos”.

Aproximadamente a dos kilómetros de la presa de Hatillo, se encuentra la comunidad San Rafael, mejor conocida como Cascajal, siendo esta la localidad más cercana al embalse, que, de acuerdo a sus moradores, presenta desde hace varios años, aunque en los últimos cinco meses con más intensidad, una coloración verdosa en sus aguas.

Por este particular color y densidad que ha adquirido el agua, la Academia de Ciencias de la República Dominicana (ACRD), a través de su Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente, manifestó su profunda preocupación por la degradación ambiental que presenta el embalse, que, de acuerdo a la comisión, está asociado al exceso de nutrientes y la proliferación masiva de cianobacterias del género Microcystis.

En los alrededores de la presa operan varias industrias, las cuales, según los comunitarios, podrían incidir en la calidad ambiental del área. Entre ellas se encuentran la empresa minera Barrick Gold, la Falconbridge, y una fábrica de blocks denominada Calizamar.

pescadores 

La pesca en esta zona representaba una de las principales fuentes de empleo para la mayoría de los hombres de la comunidad, siendo además una de las actividades económicas más importantes del municipio de Cotuí y toda la provincia.

extinción de peces 

Nicolás Mejía Rosario, quien era pescador desde que tenía 7 años, afirmó que la presa “nunca se había visto así”, tras explicar que, desde hace casi 5 años, comenzaron a perderse los peces, sobre todo las tilapias grises que allí se producía y que generaban mayores ingresos económicos para los pescadores.

Asimismo, Eugenio Ramón Castaño, otro de los comunitarios de Cascajal, narró cómo antes era posible observar la abundante diversidad bilógica que coexistía en las aguas de la presa; sin embargo, desde hace más de cuatro años, “ya no hay de nada”. 

“Ahí no hay de nada ya. Ya no hay peces. Uno pasaba y veía patos, gallaretas, veía los peces que salían, muchos pajaritos, y ya no se ve nada. Eso es un veneno lo que ellos tienen ahí”, indicó. 

Además, dijo que también la flora de las zonas aledañas ha resultado afectada por la contaminación del agua y del aire. Los comunitarios señalaron que cuentan con pocas alternativas para acceder al servicio de agua potable.

“Una naranja ya tú no la hallas, los cocos empiezan a parir hoy y a los dos o tres meses se secan y se caen. Eso está acabando con parte del país, pero más con Cotuí, Sánchez Ramírez se está yendo a pique”, enfatizó.

Eugenio narró a LISTIN DIARIO que, en tiempos pasados, solía ir a pescar con su esposa e hijos a la presa, como actividad recreativa. “Pero ¿y qué voy a agarrar ya?”, sostuvo.

Mientras que, Francisco José Rodríguez, quien también fue pescador durante muchos años, indicó que “uno va y no ve un pececito por parte, ni pescadores tampoco, por ningún lado”.

Rodríguez realizó un video que se viralizó en las redes sociales en el año 2023, donde se observaban cientos de peces muertos en la superficie verde de las aguas de la presa.

suministro de agua potable 

Muchas de las casas de las comunidades aledañas a la presa, reciben el suministro de agua potable, luego de ser saneada, de la toma de la presa y de unos pozos tubulares de la zona.

Los comunitarios explican que el agua a veces llega turbia, con un color amarillento, que, aunque no desprende ningún tipo de olor, al pasar varios días almacenada en los contenedores, se torna de un color negro preocupante, además de adoptar una camada verde similar a la de la presa.

“Nosotros tenemos preocupación porque el agua que nosotros usamos sale de la presa. La bomba que nos suministra el agua está debajo del muro. Uno coge el agua y a los dos días ya no la puede usar, porque el tanque se pone negro y se hace una lama verde arriba, como mazamorra”, explicó Carmen Reyes, una de las moradoras de Cascajal.

proliferación de enfermedades 

Residentes de la zona expresaron su preocupación ante el deterioro de las aguas de la presa, asegurando que el contacto con el afluente les ha provocado afecciones en la piel y otros malestares físicos.

“Uno tiene hasta miedo de entrar ahí porque cuando viene a ver hay cosas que contaminan y lo dañan a uno. Hay gente que entra al agua y sale con una raquiña. Yo mismo voy y la comezón no la aguanto”, afirmó Nicolás Mejía, antiguo pescador del lugar.

Mejía atribuyó la situación a las minas y empresa de bloques de cementos que funcionan en la zona, señalando que los comunitarios padecen dolores corporales, irritaciones y constantes dolores de cabeza.

“Cuando no es un dolor en la espalda es el cuerpo desbaratado, cuando no es una raquiña es un dolor de cabeza. No sé por qué, pero es así, son los aires contaminados”, sostuvo.

En el mismo sentido, Carmen Reyes indicó que su hijo presenta una alergia persistente que, a su juicio, estaría relacionada con la exposición a las aguas. “Todavía el hijo mío está con una alergia que no se le quita. Yo digo que es problema del agua porque nunca le había dado eso”, expresó.

De acuerdo con testimonios recogidos en la comunidad, también se habría incrementado la asistencia a centros de salud por presuntas infecciones asociadas al contacto con el agua. 

“Eso está acabando. Las mujeres viven en el médico por infecciones vaginales, porque es una infección grandísima”, afirmó Eugenio Ramón Castaño, residente y comerciante del sector.

sin opciones 

Los comunitarios señalaron que cuentan con alternativas limitadas para acceder a agua potable. Aunque compran botellones para beber y cocinar, aseguran que no pueden costear ese gasto para todas las actividades domésticas.

“Para cocinar y tomar uno la compra, pero para todo no se puede: para lavar y bañarse también”, explicó Carmen. Por su parte, Castaño indicó que no tiene más opción que utilizar el agua disponible. “Tengo que tirarme esa agua obligado, porque cómo compra uno varios botellones por 50 o 60 pesos”, manifestó.

fin del ocio para los jóvenes 

Los comunitarios explicaron que anteriormente, los jóvenes iban a bañarse a la presa, pero después de que el agua comenzó a contaminarse, no pudieron volver a utilizarla como balneario.

reporte de la acrd

La Academia de Ciencias de la República Dominicana (ACRD), advirtió que este fenómeno, caracterizado por la presencia de una capa pastosa verdosa sobre el espejo de agua, constituye una amenaza directa a la salud del ecosistema, a las poblaciones que dependen del embalse y a los múltiples usos estratégicos de esta infraestructura. Por ello, reiteró la necesidad de una intervención inmediata, estructural y sostenida por parte de las instituciones del Estado.

Asimismo, identificaron que entre las principales causas de la contaminación se hallan: el uso intensivo de fertilizantes y agroquímicos en actividades agropecuarias, el arrastre de materia orgánica hacia el embalse, la reducción de los niveles de agua durante sequías prolongadas y los vertidos provenientes de operaciones mineras en el entorno.

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